11 de mayo de 2026

Pedro Páramo

 

Pedro Páramo

Pedro Páramo es una de las obras maestras de la literatura hispanoamericana. La novela cuenta cómo el protagonista, Juan Preciado, va en busca de su padre, Pedro Páramo, hasta el pueblo mexicano de Comala, un lugar vacio, misterioso, sin vida. Allí, el joven descubrirá que toda la gente del pueblo se llama Páramo, que muchos de ellos son sus propios hermanos, y que Pedro Páramo está muerto. Estamos, pues, ante una novela misteriosa y fantástica cuya atmósfera envuelve al lector y los transporta a un territorio mágico de sorprendentes ramificaciones.

 

 

 

 

Juan Rulfo

Nació el 16 de mayo de 1917. Fue registrado en Sayula y vivió en la población de San Gabriel, pero las tempranas muertes de su padre (1923) y su madre (1927) obligaron a sus abuelos a inscribirlo en un internado en Guadalajara, la capital de Jalisco.

Durante sus años en San Gabriel conoce la biblioteca literaria de un cura, depositada en la casa familiar, experiencia esencial en su formación. Se suele destacar su orfandad como determinante en su vocación artística, olvidando que su contacto temprano con aquellos libros tendría un peso mayor en este terreno.

Una huelga en la Universidad de Guadalajara le impide inscribirse en ella y se traslada a la ciudad de México. Asiste a cursos en la Facultad de Filosofía y Letras y se convierte en un conocedor de la literatura histórica, antropológica y geográfica de México. Durante las décadas de 1930 y 1940 viaja extensamente por el país, trabaja en Guadalajara o en la ciudad de México y comienza a publicar sus cuentos gracias a su gran amigo Efrén Hernández. En estos mismos años se inicia como fotógrafo.

Obtiene en 1952 la primera de las dos becas consecutivas del Centro Mexicano de Escritores, fundada por la estadounidense Margaret Shedd, sin duda la persona determinante para que Rulfo publicase en 1953 "El Llano en llamas" y en 1955 la novela "Pédro Páramo", que lo consagran como un clásico de la lengua española.

Las dos últimas décadas de su vida las dedicó al Instituto Nacional Indigenista, donde se encargó de la edición de una de las colecciones más importantes de antropología contemporánea y antigua de México.

Falleció en la ciudad de México el 7 de enero de 1986.  

 

27 de abril de 2026

Los ilusionistas

 

Los ilusionistas

En el verano de 1931, una pareja de veinteañeros —los abuelos maternos del autor— se conocen en un pueblo costero de Galicia. Ella, de origen campesino, educada en los rigores de una madre hecha a sí misma, está a punto de salir de la escuela de magisterio, y él es un escritor en ciernes, inflamado de literatura y con unas aspiraciones de grandeza que su condición no respalda. Apenas un año después se casan, y mientras él emprende búsquedas no siempre compatibles con la vida familiar que condicionan la intensa pasión entre ambos, llegan los hijos y, con los años, sus distintas formas de afrontar una historia compartida de ausencias y renuncias, de anhelos y ensoñaciones.

Desde este punto de partida, mezclando la novela epistolar, el perfil biográfico y el relato introspectivo y de formación, Marcos Giralt Torrente se enfrenta en Los ilusionistas al misterio de unas vidas, las de sus tíos y su propia madre, unidas, además de por la sangre, las vivencias y los mitos comunes, por cierta incapacidad para pactar con la realidad y plegarse a sus dictados: la tendencia a gravitar alrededor de ella escogiendo solo lo necesario para construir una ficción más habitable. El resultado es una desinhibida autopsia familiar, compuesta por una galería de personajes a quienes el preciso análisis psicológico convierte en memorables, y a la vez un emotivo autorretrato en movimiento, con sutiles trazos de relato generacional, que visibiliza, mediante elipsis, retrocesos e inesperadas confesiones, el proceso de decantación de su autor.

 

Marcos Giralt Torrente (Madrid 1968)

Es autor de una decena de novelas y colecciones de relatos que le han procurado un sólido prestigio como narrador. Debutó en 1995 con los cuentos de Entiéndame, tras los que vinieron, entre otros libros, las novelas París (Premio Herralde de Novela 1999): «Casi poesía, una ópera prima de rara belleza» (Rita Sala, Il Messaggero) y Los seres felices (2002): «Una novela redonda» (J. Ernesto Ayala-Dip, Babelia). En 2010 publicó la novela autobiográfica Tiempo de vida (Premio Nacional de Narrativa y Premio Strega Europeo): «Soberbio» (Javier Cercas), «Un texto sanador» (Rosa Montero), «Uno de los testimonios autobiográficos más hermosos sobre la relación paternofilial» (Fernando Aramburu), «Un libro perfecto e irrepetible» (Rodrigo Fresán). Siguieron los libros de cuentos El final del amor (Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve 2011): «Una colección estelar de historias acerca de los misterios y los altibajos del amor» (Kirkus Reviews) y Mudar de piel (2018): «Un libro que enseña a vivir» (Elena Poniatowska). La miscelánea de ensayos, crónicas y textos autobiográficos Algún día seré recuerdo (2023): «Un libro excepcional», «Un libro repleto de tesoros» (Iñaki Ezquerra, El Correo). Traducido a diversas lenguas, ha sido escritor residente en instituciones europeas como la Santa Madalena Foundation, el Berlin Artists-in-Residence Programme, la Fondation Jan Michalski, la Academia de España en Roma, la Universidad de Aberdeen o la Residència Literària Finestres. Su más reciente obra es Los ilusionistas, su rotundo regreso al territorio estrictamente autobiográfico. 

 

14 de abril de 2026

Para una tumba sin nombre

 
 Para una tumba sin nombre

Una serie de personajes, procedentes de Buenos Aires, se encuentran en la ciudad de Santa María, donde cada uno va desgranando un relato. Todas las narraciones convergen en la figura de una mujer que, en la entrada de una estación, cuenta una historia a los viajeros para reunir un dinero con el que proseguir su trayecto. Para apoyar su verosimilitud, se hace acompañar de un chivo… Una obra plural, un cruce de caminos y de narraciones, un conjunto de cabos sueltos que al lector le toca atar para entrever el significado profundo de la obra. 







Juan  Carlos Onetti (Montevideo, 1909 - Madrid, 1994)

Fue uno de los mejores exponentes de las letras hispánicas del siglo XX. Autor de relatos y novelas, a su primera etapa se deben obras tan importantes como El pozo (1939), Tierra de nadie (1941), Para esta noche (1943) o La vida breve (1950). Desde la publicación de esta última, comenzó a situar todas sus obras en Santa María, universo imaginario a través del que sentó escuela en la narrativa latinoamericana. Los adioses (1953), El astillero (1961) o Juntacadáveres (1964) son buena muestra de su madurez y altísima calidad literaria. Exiliado en España desde mediados de los años setenta, obtuvo el prestigioso Premio Cervantes en 1980 y el reconocimiento de su país, una vez este recobró la democracia, con el Gran Premio Nacional de Literatura en 1985. 

 

8 de marzo de 2026

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes


El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes

 Aleksy aún recuerda el último verano que pasó con su madre. Han transcurrido muchos años desde entonces, pero, cuando su psiquiatra le recomienda revivir esa época como posible remedio al bloqueo artístico que está sufriendo como pintor, Aleksy no tarda en sumergirse en su memoria y vuelve a verse sacudido por las emociones que lo asediaron cuando llegaron a aquel pueblecito vacacional francés: el rencor, la tristeza, la rabia. ¿Cómo superar la desaparición de su hermana? ¿Cómo perdonar a la madre que lo rechazó? ¿Cómo enfrentarse a la enfermedad que la está consumiendo? Este es el relato de un verano de reconciliación, de tres meses en los que madre e hijo por fin bajan las armas, espoleados por la llegada de lo inevitable y por la necesidad de hacer las paces entre sí y consigo mismos.

 

 

Tatiana Tibuleac

Hija única de un periodista y de la correctora de un periódico, ya en la universidad empezó a colaborar con diversos medios en calidad de traductora, correctora y reportera mientras realizaba sus estudios de Periodismo y Comunicación. Se dio a conocer en 1995, cuando empezó la columna «Historias verdaderas» en el periódico flux, uno de los diarios más importantes en lengua rumana. En 1999 empezó a trabajar en televisión como una de las reporteras principales del telediario de la cadena pro tv, donde consolidó su papel dentro del periodismo de corte social. Su primer libro, una colección de relatos titulada Fábulas modernas, se publicó en 2014. El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes (2016), su primera novela, impactó a crítica y lectores, y se consideró un auténtico fenómeno literario en Rumanía. Ha recibido varios premios, entre los que destacan el otorgado por la Unión de Escritores Moldavos y la revista literaria rumana Observator Cultural, y está siendo traducida a numerosos idiomas. En 2018 publicó su segunda novela, Jardín de vidrio. Actualmente, Ţîbuleac sigue trabajando en el mundo de la comunicación audiovisual y vive en París con sus dos hijos. 
 

Miquiño mío

 

Miquiño mío

El relato esencial del amor y la amistad entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós “Mi ilustre maestro y amigo”, escribe Emilia Pardo Bazán a Benito Pérez Galdós en 1883. “Querido y respetado maestro”, un año más tarde. “Amigo querido”, en 1886, firmando “soy de usted amiga, admiradora y compañera” treinta y tantas cartas después. “Miquiño mío del alma” le dice en mayo de 1889, avisándole de que el sábado siguiente podrá “besar mi escultural geta gallega”, si se encuentran por casualidad. Un año más tarde, ya Galdós ha pasado a ser su “caro roedor literario” y, bien entrado el siglo siguiente, firma aún las misivas“su invariable amiga Emilia”. Más de 90 cartas escritas en 32 años cuentan la amistad, el amor y la admiración entre dos genios de su tiempo, que compartieron cuitas creativas, avatares editoriales y alguna escapada ocasional. Unas cartas en las que la personalidad de Pardo Bazán –apasionada, clara, guerrera, maternal– brilla tanto como su dominio del lenguaje, su gracia y su originalidad.

 

Emilia Pardo Bazán (A Coruña 1851 - Madrid 1921)

fue una mujer brillante, preparada y pionera en su tiempo. Las posibilidades económicas de su familia le permitieron recibir una educación que supo aprovechar y cultivar hasta convertirse en novelista, poetisa, periodista, traductora, crítica literaria, editora, catedrática universitaria, conferenciante… y ser la introductora del naturalismo francés en España. Pero casi nada de eso le sirvió en vida ni le reportó el reconocimiento que merecía, sino más bien lo contrario: críticas, insultos machistas y discriminación.