27 de abril de 2026

Los ilusionistas

 

Los ilusionistas

En el verano de 1931, una pareja de veinteañeros —los abuelos maternos del autor— se conocen en un pueblo costero de Galicia. Ella, de origen campesino, educada en los rigores de una madre hecha a sí misma, está a punto de salir de la escuela de magisterio, y él es un escritor en ciernes, inflamado de literatura y con unas aspiraciones de grandeza que su condición no respalda. Apenas un año después se casan, y mientras él emprende búsquedas no siempre compatibles con la vida familiar que condicionan la intensa pasión entre ambos, llegan los hijos y, con los años, sus distintas formas de afrontar una historia compartida de ausencias y renuncias, de anhelos y ensoñaciones.

Desde este punto de partida, mezclando la novela epistolar, el perfil biográfico y el relato introspectivo y de formación, Marcos Giralt Torrente se enfrenta en Los ilusionistas al misterio de unas vidas, las de sus tíos y su propia madre, unidas, además de por la sangre, las vivencias y los mitos comunes, por cierta incapacidad para pactar con la realidad y plegarse a sus dictados: la tendencia a gravitar alrededor de ella escogiendo solo lo necesario para construir una ficción más habitable. El resultado es una desinhibida autopsia familiar, compuesta por una galería de personajes a quienes el preciso análisis psicológico convierte en memorables, y a la vez un emotivo autorretrato en movimiento, con sutiles trazos de relato generacional, que visibiliza, mediante elipsis, retrocesos e inesperadas confesiones, el proceso de decantación de su autor.

 

Marcos Giralt Torrente (Madrid 1968)

Es autor de una decena de novelas y colecciones de relatos que le han procurado un sólido prestigio como narrador. Debutó en 1995 con los cuentos de Entiéndame, tras los que vinieron, entre otros libros, las novelas París (Premio Herralde de Novela 1999): «Casi poesía, una ópera prima de rara belleza» (Rita Sala, Il Messaggero) y Los seres felices (2002): «Una novela redonda» (J. Ernesto Ayala-Dip, Babelia). En 2010 publicó la novela autobiográfica Tiempo de vida (Premio Nacional de Narrativa y Premio Strega Europeo): «Soberbio» (Javier Cercas), «Un texto sanador» (Rosa Montero), «Uno de los testimonios autobiográficos más hermosos sobre la relación paternofilial» (Fernando Aramburu), «Un libro perfecto e irrepetible» (Rodrigo Fresán). Siguieron los libros de cuentos El final del amor (Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve 2011): «Una colección estelar de historias acerca de los misterios y los altibajos del amor» (Kirkus Reviews) y Mudar de piel (2018): «Un libro que enseña a vivir» (Elena Poniatowska). La miscelánea de ensayos, crónicas y textos autobiográficos Algún día seré recuerdo (2023): «Un libro excepcional», «Un libro repleto de tesoros» (Iñaki Ezquerra, El Correo). Traducido a diversas lenguas, ha sido escritor residente en instituciones europeas como la Santa Madalena Foundation, el Berlin Artists-in-Residence Programme, la Fondation Jan Michalski, la Academia de España en Roma, la Universidad de Aberdeen o la Residència Literària Finestres. Su más reciente obra es Los ilusionistas, su rotundo regreso al territorio estrictamente autobiográfico. 

 

14 de abril de 2026

Para una tumba sin nombre

 
 Para una tumba sin nombre

Una serie de personajes, procedentes de Buenos Aires, se encuentran en la ciudad de Santa María, donde cada uno va desgranando un relato. Todas las narraciones convergen en la figura de una mujer que, en la entrada de una estación, cuenta una historia a los viajeros para reunir un dinero con el que proseguir su trayecto. Para apoyar su verosimilitud, se hace acompañar de un chivo… Una obra plural, un cruce de caminos y de narraciones, un conjunto de cabos sueltos que al lector le toca atar para entrever el significado profundo de la obra. 







Juan  Carlos Onetti (Montevideo, 1909 - Madrid, 1994)

Fue uno de los mejores exponentes de las letras hispánicas del siglo XX. Autor de relatos y novelas, a su primera etapa se deben obras tan importantes como El pozo (1939), Tierra de nadie (1941), Para esta noche (1943) o La vida breve (1950). Desde la publicación de esta última, comenzó a situar todas sus obras en Santa María, universo imaginario a través del que sentó escuela en la narrativa latinoamericana. Los adioses (1953), El astillero (1961) o Juntacadáveres (1964) son buena muestra de su madurez y altísima calidad literaria. Exiliado en España desde mediados de los años setenta, obtuvo el prestigioso Premio Cervantes en 1980 y el reconocimiento de su país, una vez este recobró la democracia, con el Gran Premio Nacional de Literatura en 1985.