13 de octubre de 2011

El guardián entre el centeno

El guardián entre el centeno

    Holden Caulfield, un chaval judío de una familia rica de Nueva York. Lo han expulsado del colegio tres días antes de las vacaciones de Navidad y tiene miedo a enfrentarse con sus padres. Pasa tres días en Nueva York y cuenta lo que le pasa en ese intervalo entre el colegio y su casa, un período de inseguridad y ansiedad situado en un terreno de nadie mental difícilmente localizable entre la adolescencia y la juventud.

    Se encuentra con amigos, trata a gilipollas -todos los adultos lo son para Holden Caulfield, que manifiesta un desagrado radical hacia ellos-. No encuentra a nadie que le guste, aparte de ciertos personajes de libros, pero vive a fondo esos tres días de libertad..





J. D. Salinger:

       Salinger fue hijo de Solomon Salinger, quien se dedicaba a la importación de carnes y quesos europeos. Era de ascendencia judía polaco lituana. La madre de Salinger, Marie Jillich, nació en Atlantic, Iowa y se convirtió al judaísmo tras su matrimonio.

    Cuando Salinger nació su familia ya tenía una posición acomodada y, a pesar de la gran depresión de 1929, se trasladaron en 1932 a un lujoso apartamento de Park Avenue, en Manhattan. Su no muy brillante expediente académico hizo que sus padres lo internaran en una Academia Militar. En otoño de 1936 se matriculó en la Universidad de Nueva York para estudiar arte y, tras un semestre sin demasiado provecho, su padre le ofreció viajar a Europa para aprender idiomas e iniciarse en el negocio de la importación. En unos momentos de extrema tensión en Europa pasó casi un año entre Austria y Polonia. En Viena vivió con una familia judía, que muy probablemente no sobrevivió al Holocausto, y con cuya hija seguramente mantuvo el primer romance.

    A su vuelta,  se inscribió en un curso de escritura de la Universidad de Columbia impartido por Whit Burnett, editor de la revista literaria Story en cuyas páginas se dieron a conocer escritores como Tenesse Williams, Norman Mailer y Truman Capote. Burnett fue una influencia fundamental en los inicios de la carrera de Salinger y su relación continuó hasta mucho después de que este ya fuera un autor reconocido. Burnett aconsejó a Salinger que ofreciera sus relatos cortos a las «satinadas», revistas populares de amplia distribución pero no tuvo éxito. Fue con la 2ª Guerra Mundial cuando escribiendo relatos que exaltaban las virtudes de la vida militar, le publicaron sus historias.

    En este momento la vida personal de Salinger estaba centrada en su romance con Oona O'Neill, hija del dramaturgo Eugene O'Neill que se distanciaría de Salinger para casarse en 1943 con Charles Chaplin. Salinger se alistó en el ejército en abril de 1942, sus previos conocimientos de francés y alemán añadidos a su experiencia europea hicieron que lo reclutara el servicio de contraespionaje militar. Formó parte en el desembarco de Normandía.

    El guardián entre el centeno de 1978, fue su primera novela corta. Fue publicada en 1951 y se hizo muy popular entre los críticos y jóvenes. Después de haber obtenido la fama y la notoriedad con esta obra, Salinger se convirtió en un eremita, apartándose del mundo exterior y protegiendo al máximo su privacidad. Se mudó de Nueva York a Cornish (New Hampshire), donde continuó escribiendo historias que nunca publicó.

Su Obra:
Levantad, carpinteros, la viga maestra y Seymour: Una introducción (1963)
Franny y Zooey (1961)
Nueve cuentos (1953)
El guardian entre el centeno (1951)

27 de mayo de 2011

La Camarera


La camarera

Lynn Zapatek limpia las habitaciones del hotel Eden, y lo hace a conciencia. Mientras se deleita revisando cada rincón, despierta en ella una fascinación por los objetos de los huéspedes: libros, neceseres, notas, zapatos, medicamentos… Los mira, los huele, los toca, y a través de ellos imagina la vida de sus dueños. Un martes, Lynn está en la habitación 303 cuando ya hace tiempo que debería haberse marchado. Oye pasos en el pasillo, la llave se introduce en la cerradura y sólo tiene un escondite: se mete debajo de la cama. A partir de ese día, cada martes vuelve a esconderse en el mismo sitio, desde donde imagina la vida de los ocupantes de la habitación.

    La camarera es el intenso retrato de una joven que quiere saber cómo consigue la gente lo que tanto le cuesta a ella: llevar una vida normal.




Markus Orths

En la actualidad vive en Karlsruhe. Estudió Filosofía y Literatura francesa e inglesa. Es autor de los libros de relatos Wer geht wo hinterm Sarg (2001) y Fluchtversuche (2006), y de las novelas Corpus (2002), Lehrerzimmer (2003, de próxima publicación en Seix Barral), un éxito en Alemania que será llevado al cine, Catalina (2005) y Hirngespinste (2009). La camarera (2008; Seix Barral, 2010) recibió el Premio Austria Telekom y la Beca Baden-Württemberg, permaneció varias semanas en las listas de libros más vendidos y su versión cinematográfica está en preparación. Markus Orths ha recibido numerosos galardones: el Berlin Open Mike, uno de los premios más prestigiosos para jóvenes escritores de Alemania, el Premio Sir Walter Scott, el Premio de Limburgo, el Premio de Literatura del Estado de Renania del Norte-Westfalia, el Premio de Literatura de la ciudad de Marburgo, el Premio Floriana, la Beca Heinrich Heine y el Premio de Literatura Moers.

    Markus Orth escribe de manera sencilla, directa y brillante. Sus diálogos son impresionantes, de una viveza sorprendente, parecen recién sacados de la calle con una grabadora. La historia es divertida y triste; también por momentos está cargada de un intenso voltaje erótico. Su protagonista Lynn es patética muchas veces, pero su búsqueda desesperada de la felicidad, a pesar de todo lo que tiene en contra la agiganta a nuestros ojos. Y luego Orth crea para Lynn una “partenaire” que está a su altura, la joven prostituta Chiara, que vive al día, que se prostituye cuando quiere, que es su propia jefa y que se acuesta sólo con aquel ó aquella que le gusta.

Su Obra:

La mujer travestida (2009)

La camarera (2010)

13 de mayo de 2011

Werther



 Los sufrimientos del joven Werther

Las desventuras del joven Werther se presenta como una colección de cartas escritas por Werther, un joven artista de temperamento sensible y apasionado, y dirigidas a su amigo Wilhelm. En estas cartas, Werther revela datos íntimos de su estancia en el pueblo ficticio de Wahlheim (basado en la ciudad de Garbenheim), donde queda encantado por las tradiciones simples de los campesinos. Conoce y se enamora de Lotte. Desafortunadamente, Lotte ya está comprometida con Albert, once años mayor que ella. A pesar de la pena que esta relación le origina, Werther cultiva una amistad íntima con carLotte y Albert. Dicha pena lo obliga a abandonar Walheim para dirigirse a Weimar. Allí conoce a la Fraulein von B. Sufre una gran pena al enterarse de que Lotte nunca va a ser suya y junto con un amigo se queja de su situación. Lotte nunca podrá corresponder su amor.





Johann Wolfgang von Goethe
 
Hijo de Johann Caspar Goethe, un abogado y consejero imperial que se retiró de la vida pública y educó a sus hijos él mismo, bajo la máxima de no perder el tiempo en lo más mínimo, y de Katharina Elisabeth Textor, hija de un antiguo burgomaestre de Fráncfort. Estas vinculaciones familiares le pusieron en contacto desde el principio con el patriciado urbano y la vida política.

     De inteligencia superdotada, y provisto de una enorme y enfermiza curiosidad, hizo prácticamente de todo y llegó a acumular una omnímoda o completa cultura. Primeramente estudió lenguas, aunque sus inclinaciones iban por el arte y nunca, a lo largo de toda su vida, dejó de cultivar el dibujo; al tiempo que escribía sus primeros poemas, se interesó por otras ramas del conocimiento

    Goethe estudió Derecho en Leipzig (1765); allí conoció los escritos de Winckelmann sobre arte y cultura griegas, pero una grave enfermedad le obligó a dejar los estudios en 1768 y volver a Fráncfort. Retomó los estudios en 1770 en Estrasburgo y los concluyó al año siguiente. Trabó amistad con el teólogo y teórico del arte y la literatura Herder que le introdujo en la poesía popular alemana, le descubrió el universo de Shakespeare y le liberó definitivamente del Neoclasicismo francés. También colaboró con Herder en la redacción del manifiesto del movimiento Sturm und Drang («Tempestad e ímpetu»), considerado el preludio del Romanticismo  en  Alemania.

    Entró al servicio del príncipe heredero Carlos Augusto y fijó su residencia en Weimar ya hasta su muerte. Las tareas que éste le encomienda le hacen abandonar prácticamente la literatura durante casi diez años. Allí Anna Amalia, madre de Carlos Augusto, que había empezado a crear un círculo de intelectuales con el preceptor de su hijo, Wieland, lo amplió al incluir en él a Goethe y posteriormente Herder y Friedrich von Schiller.  Se convertiría en casi Ministro.

    Desde un puesto tan importante tuvo la oportunidad de relacionarse con la alta aristocracia y conoció a personajes notables, como Napoleón Bonaparte, Ludwig van Beethoven, Friedrich von Schiller y Arthur Schopenhauer. En 1782 fue añadida la partícula von a su apellido por el mismo Duque Carlos Augusto pese a las protestas de la nobleza, para formar parte de la Corte con un cargo equiparable al de los restantes ministros, pertenecientes todos a ella.

    Merced a Goethe, Weimar se convirtió en el auténtico centro cultural de Alemania; allí compuso poemas inspirados por Charlotte von Stein y empezó la redacción de sus obras más ambiciosas, como sus dramas Ifigenia en Táuride (1787) Egmont y Fausto, que luego revisaría a fondo tras la profunda impresión que recibió en su trascendental viaje a Italia (1786–1788), que cambió su desequilibrada estética romántica por el equilibrio clásico.

    Goethe disfrutó ya en vida de fama, respeto, prestigio y admiración. Delacroix le retrató en una litografía en 1827. Por ello, fueron muchos los jóvenes de su época que quisieron conocerlo en persona..


Su Obra:

El capricho del enamorado (1767)
Los cómplices (1768)
Las penas del joven Werther (1774)
Ifigenia en Táuride (1787)
Egmont (1788)
Torquato Tasso (1790)
Fausto (1807)

15 de abril de 2011

El Corrector

EL CORRECTOR

Esta es una novela que nace de la historia y de la literatura a la vez., porque arranca con la noticia del salvaje atentado terrorista en Atocha, cuando, en la mañana de ese día, el narrador y protagonista corrige las pruebas de una traducción de Los demonios de Dostoievski. El horror producido por las bombas en Madrid y la manipulación del lenguaje como instrumento que “crea y modifica la realidad” al servicio del poder despiertan en el narrador la necesidad de enfrentarse a aquella trágica realidad y darle una forma de representación. Esta es la “crónica” que, un año más tarde, se pone a escribir en su ciudad norteña.

    La riqueza de significado de esta novela se manifiesta en muchos aspectos de su contenido, por su valentía, autocrítica y reflexión sobre el horror, la violencia y el miedo que azotan nuestro presente.  


El Autor: Ricardo Menéndez Salmón.

Licenciado en Filosofía por la Universidad de Oviedo, desde noviembre de 2005 hasta junio de 2009 mantuvo una columna semanal, «La Clepsidra», en el diario El Comercio, y entre abril de 2007 y diciembre de 2008 ejerció la crítica literaria en el suplemento cultural de ABC. En la actualidad colabora en las revistas Tiempo, El Mercurio y Quimera, en el diario La Nueva España y en El Viajero, suplemento de El País. Director literario de KRK Ediciones, ha sido coordinador de la revista El Norte de los Libros y publicado en revistas como Avión de papel, Eventual, Lateral, Material de desecho, Paradigma, Parsifal y Reloj de arena.

    Ha recibido más de 40 premios literarios, entre los que destacan el de la Crítica de Asturias de Narrativa, que concede la Asociación de Escritores de Asturias, por el libro Los caballos azules, el Juan Rulfo 2003 otorgado por Radio Francia Internacional y el Instituto de México en París por el relato «Los caballos azules», el Antonio Machado por «La grieta», el José Nogales por «Gritar», el Alfonso Martínez Mena por «La vida en llamas» y el Lena por «Los ancestros».

    Su novela La ofensa (2007), considerada por El Periódico de Cataluña, por el diario El Mundo y por la revista Qué Leer uno de los 10 mejores libros de 2007, recibió el Premio Qwerty de Barcelona Televisión a la revelación del año y el Premio Librería Sintagma a la mejor novela de 2007, además de ser considerada por la revista Quimera como la mejor obra de narrativa publicada en 2007 y ser finalista del Premio Salambó y del Nacional de la Crítica. Por su parte, Derrumbe (2008) fue escogida por el diario El País como la mejor novela en español publicada en 2008 por un autor menor de cuarenta años, recibió el Premio de la Crítica de Asturias a la mejor novela publicada en ese año y también resultó finalista del Nacional de la Crítica.

    En 2009, Menéndez Salmón recibió el Premio de la Crítica de la Feria del Libro de Bilbao en reconocimiento a la trilogía compuesta por La ofensa, Derrumbe y El corrector.

    Estas tres novelas forman una trilogía del horror que aborda distintas formas del terror en nuestro tiempo. En La ofensa (2007) se utilizan episodios de la II Guerra Mundial como marco para trascenderlos en graves especulaciones sobre la condición humana. La madurez alcanzada por el autor quedó ratificada por Derrumbre (2008), en cuyas páginas el terror y lo monstruoso se apoderan de los habitantes de la ciudad imaginaria de Promenadia. Y del horror leído en la historia pasada (La ofensa) e imaginado o presentido en un lugar cercano (Derrumbe) pasamos ahora en El corrector al horror vivido en la realidad por el atentado terrorista perpetrado en Madrid el 11 de marzo de 2004. Las tres novelas permiten establecer las características fundamentales del arte narrativo de Menéndez Salmón, cuya poética se afirma en el compromiso del creador con la literatura y con el lenguaje como instrumento para poner orden en el caos que nos rodea.

Su Obra:

Panóptico (2001)
Los arrebatados (2003)
La noche feroz (2006)
La filosofía en invierno (2007)
La ofensa (2007)
Derrumbe (2008)
El corrector (2009)
La luz es más antigua que el amor (2010)

El vecino de abajo

El vecino de abajo:

La tranquila y ordenada vida de una traductora cambia de repente cuando su vecino de abajo inicia unas obras en su casa… Los taladros, los martillazos y las sierras hacen que ella, que no había perdido los nervios ni cuando su ex marido se lió con su hermana, siente ahora una furia desconocida… Su único objetivo es aniquilar al vecino, pero la tarea requiere tiempo, preparativos laboriosos y algunos cómplices…

    Humor desinhibido y artillería fina para la historia de un desquiciamiento progresivo… Un derroche de ingenio e ironía. «Narrado en primera persona, con una galería de personajes intensos muy bien dibujados, el nuevo libro de Abad constituye, además de una lectura divertida y amena, una interesante revisión de la conducta de los seres humanos cuando se ven sometidos a las pequeñas miserias cotidianas que los aturden.»


Mercedes Abad:

Estudió en el Liceo francés en Barcelona y Ciencias de la Información en la Universidad autónoma.

    Se estrenó como escritora con Ligeros libertinajes sabáticos (1986), un libro de cuentos que fue galardonado con el VIII Premio La Sonrisa Vertical y con el éxito de público y crítica.

     Desarrolla su faceta como periodista en  diversos medios de comunicación y participa activamente en el mundo teatral, cinematográfico, radiofónico y literario de su entorno. Felicidades conyugales (1989), su segundo libro, recibió también una calurosa acogida.

    Es autora de relatos cortos muy imaginativos con escritura sencilla y sensual y en los que nunca falta el humor, proporcionando una lectura muy entretenida.

    En el año 2000, publicó su primera novela, Sangre. Además de los libros de narrativa, es autora también del ensayo Sólo dime dónde lo hacemos, y de guiones de radio y obras teatrales como Pretèrit perfecte, Se non è vero y Bunyols de Quaresma. Ha realizado la versión teatral de Las amistades peligrosas, de Christopher Hampton, y ha colaborado en la dramaturgia del espectáculo XXX con la adaptación de La Filosofía en el tocador, del marqués de Sade, producida por La Fura dels Baus. Es colaboradora habitual de diversos medios de comunicación. Sus crónicas para el suplemento Cataluña de El País han sido reunidas en el volumen Titúlate tú.
  
    Respecto a su forma de escribir y en qué terreno se encuentra mejor, Mercedes ha dicho: “Yo diría que, como creadora, prefiero no sentirme nunca demasiado a gusto. La comodidad es mala consejera, porque puedes llegar a hacer cosas complacientes. Y, por otra parte, aunque he escrito bastantes cuentos, cuando empiezo uno nuevo, siempre siento que parto de cero, que no sé nada. Cuanto más me lleva por territorios desconocidos, más me interesa la aventura de escribir. Y más placer encuentro también”.

     Para definir sus preferencias a la hora de escribir novela larga o cuentos breves comenta: “Me cuesta establecer límites entre una cosa y otra. Pero en el cuento, desde luego, no hay momentos muertos ni remansos. Es un género mucho más intenso, desprovisto de esas escenas de transición, puramente rutinarias, que tanto abundan en cierto tipo de novelas y que dan a veces la impresión de que el autor quiere estirar la narración para llegar a cierto número de páginas”...”El cuento es un género muy libre, permite hacer cosas muy traviesas y muy audaces. Su brevedad hace que uno se sienta más proclive a experimentar cosas disparatadas. Recursos narrativos que tal vez en una novela no se sostendrían (o le pondrían grilletes al autor) funcionan muy bien en el cuento. Aunque yo creo que la novela también debería ser un laboratorio de pruebas. Pero, a la hora de la verdad, hoy en día te encuentras novelas muy convencionales, con poco riesgos, escritas rutinariamente y sin demasiadas “ideas literarias”, sin riesgo formal”.

Su obra:

Ligeros libertinajes sabáticos (1986) Felicidades conyugales (1989)
Sólo dime donde lo hacemos (1991)
Soplando al viento (1995)
Sangre (2000)
Amigos y fantasmas (2004)
El vecino de abajo (2007)


LECTURAS ANTERIORES:

Los sufrimientos del joven Werther.

La camarera.