Los detectives salvajes Arturo Belano y Ulises Lima, los detectives salvajes, salen a buscar
las huellas de Cesárea Tinajero, la misteriosa escritora desaparecida en
México en los años inmediatamente posteriores a la Revolución, y esa
búsqueda -el viaje y sus consecuencias- se prolonga durante veinte años,
desde 1976 hasta 1996, el tiempo canónico de cualquier errancia,
bifurcándose a través de múltiples personajes y continentes, en una
novela en donde hay de todo: amores y muertes, asesinatos y fugas
turísticas, manicomios y universidades, desapariciones y apariciones.
Sus
escenarios son México, Nicaragua, Estados Unidos, Francia, España,
Austria, Israel, África, siempre al compás de los detectives salvajes
-poetas «desperados», traficantes ocasionales-, Arturo Belano y Ulises
Lima, los enigmáticos protagonistas de este libro que puede leerse como
un refinadísimo thriller wellesiano, atravesado por un humor
iconoclasta y feroz. Entre los personajes destaca un fotógrafo español
en el último escalón de la desesperación, un neonazi borderline,
un torero mexicano jubilado que vive en el desierto, una estudiante
francesa lectora de Sade, una prostituta adolescente en permanente
huida, una prócer uruguaya en el 68 latinoamericano, un abogado gallego
herido por la poesía, un editor mexicano perseguido por unos pistoleros a
sueldo.
Roberto Bolaño (1953-2003)
Nacido en Chile, narrador y poeta, se ha
impuesto como uno de los escritores latinoamericanos imprescindibles de
nuestro tiempo. En Anagrama se han publicado sus libros de cuentos
Llamadas telefónicas, Putas asesinas y
El gaucho insufrible, y las novelas
La pista de hielo, Estrella distante, Amuleto, Una novelita lumpen, Monsieur Pain, Nocturno de Chile, Amberes y
Los detectives salvajes
(Premio Herralde de Novela y Premio Rómulo Gallegos): «La gran novela
mexicana de su generación, expresión del desarraigo literario visceral
de los latinoamericanos» (J. A. Masoliver Ródenas,
La Vanguardia); «Un carpetazo histórico y genial a
Rayuela de
Cortázar. Una grieta que abre brechas por las que habrán de circular
nuevas corrientes literarias del próximo milenio» (Enrique Vila-Matas);
«Una especie de ebriedad narrativa que nos deja abrumados, sonriendo
de obnubilación o de admiración» (Fabrice Gabriel,
Les Inrockuptibles). Su novela póstuma,
2666,
está considerada unánimemente su obra mayor: «Una gran novela de
novelas, sin duda la mejor de su producción» (Ana María Moix,
El País); «Una novela abierta como
Los detectives salvajes,
inacabable, más que inacabable... Magistral» (Ignacio Echevarría); «El
resultado es magnífico. Lo que aquí se persigue y se alcanza es la
novela total, que ubica al autor de
2666 en el mismo equipo de Cervantes, Sterne, Melville, Proust, Musil y Pynchon» (Rodrigo Fresán,
Qué Leer). También póstumamente se han publicado
Entre paréntesis, El secreto del mal, La Universidad Desconocida y
El Tercer Reich.